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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Perú demando a Chile en La Haya

El presidente de Perú, Alan García, afirmó ante el Congreso peruano que su país ha acudido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para hallar "una solución justa y equitativa" a la controversia marítima con Chile.

El Gobierno chileno "lamenta profundamente" la presentación de la demanda, señaló Foxley a los periodistas, y dijo que en esa reclamación "se desconocen tratados vigentes entre ambos países y la práctica observada por décadas en la aplicación de esos tratados".

Las diferencias por los límites marítimos entre Perú y Chile, que el primer país ha llevado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, se derivan de la Guerra del Pacífico (1879-1883), que modificó las fronteras entre ambos países y dejó a Bolivia sin salida al mar.

Medio siglo después de ese conflicto, en el que Perú perdió los territorios de Arica y Tarapacá, se firmó el Tratado de Lima (1929), que fijó el denominado hito de la 'Concordia' como referencia para las fronteras terrestres entre ambos países.

Para fijar su frontera marítima, Chile ratificó en 1997 la Convención de Derecho del Mar y utiliza la línea del paralelo argumentando que el límite territorial no está a orillas del mar sino en el denominado Hito 1, unos 220 metros tierra adentro hacia el nordeste.

Pero Perú, que afirma que en los años 50 sólo se suscribieron acuerdos pesqueros, utiliza el llamado punto de la "Concordia", a orillas del mar, para proyectar, en un trazo equidistante, las 200 millas de dominio marítimo que reclama.


Isla de pascua:

Teorías de su descubrimiento:

El documento más antiguo corresponde al holandés Jakob Roggeveen, que descubrió la isla el domingo 5 de abril de 1722, el día de Pascua de Resurrección: de ahí su actual nombre.

En 1770, el Virrey del Perú Manuel Amat y Juniet organizó una expedición buscando la llamada "Tierra Davis" encargando a Felipe González Ahedo dos naves con 546 marinos. Llegó a esta isla el 15 de noviembre del mismo año, tomando posesión en nombre de la Corona española

Una teoría de aceptación minoritaria, propuesta por el historiador peruano José Antonio del Busto, que postula que anteriormente a la llegada de los europeos, los incas habrían realizado una expedición a esta isla.

Hubo un periodo de esclavitud a mediados del siglo XIX (idea)

Incorporación a Chile

Los habitantes de Rapa Nui habían solicitado constituirse un protectorado de Francia, pero este país no estaba interesado en la isla.

En 1870 Policarpo Toro, comandante de la expedición, hacia la isla de Pascua, fue enviado por la Armada de Chile en la Roberta O ’Higgins. EN 1871 Chile envía una carta diciendo que se toma posesión de la isla de pascua

El 9 de septiembre de 1888, se firma el documento de cesión escrito en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español habla de cesión de soberanía a Chile, reservándole al mismo tiempo, a los jefes que concurrieron al acuerdo, los títulos de que estaban investidos y que gozaban en ese momento, sin hacer alusión a la propiedad de la tierra. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no habla de cesión de tierras y usa el concepto de "mau te hoa kona" (traducido como "amigo del lugar", que estaría relacionado con la anterior solicitud de protectorado francés) y además indica "ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta" (traducido como "escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí", señalando lo que se encuentra en la superficie del terreno).

Archipiélago Juan Fernández:
El archipiélago fue descubierto por el marino español Juan Fernández el 22 de noviembre de 1574. En el siglo XVII y XVIII fue usado como guarida de piratas y corsarios.
En 1749 fue construido por los españoles el Fuerte Santa Bárbara en la isla Más a Tierra (Robinson Crusoe), como protección contra los piratas y corsarios. Fue reconstruido en 1974 y declarado Monumento Histórico en (1979). En su momento estaba protegido por 6 fortines con artillería.
En 1832 es visitada por Claudio Gay un botánico y naturalista francés que realizó los primeros estudios amplios de la flora, fauna, geología y geografía chilenas.

Isla de San Ambrosio:
Fue descubierta por Hernando de Magallanes en 1520, forma parte de las Islas Desventuradas, tiene una superficie de 2.2 km².

Isla Sala y Gómez:
La isla sería descubierta por el español José Salas Valdés en 1793 y explorada por José Manuel Gómez en 1805. El nombre Sala y Gómez hace honor a los dos marineros, pero con una incorrección en el apellido de Salas. En 1808, la Capitanía General de Chile anexionó la isla, siendo administrada por la Armada de Chile desde 1888 e incorporada al departamento de Isla de Pascua desde 1966. A pesar de su importancia geopolítica, ha sido visitada en escasas oportunidades; desde su descubrimiento, menos de una decena de expediciones han visitado la isla.

Isla San Felix:
Su longitud máxima es de unos 2.500 m. La zona central de la isla, la más angosta, queda cubierta por la marea alta. Posee una pista de aterrizaje, que la cruza de extremo a extremo y varias construcciones.
Adyacente a la costa sureste de la isla se encuentra el Islote González. El islote Catedral es una mole rocosa de 53 m ubicada al noroeste de la isla. 19 km la separan de la vecina Isla de San Ambrosio, junto con la cual eran conocidas antiguamente como Islas Desventuradas. Su topografía es relativamente baja y plana, alcanzando una altitud de 183 m en el cerro Amarillo, en el extremo noreste.
Fue por primera vez por Hernando de Magallanes en 1520 y esta y otras islas fueron llamadas por él las Desventuradas por su soledad y paisaje inhóspito.

La ocupación de la Araucanía

El río Biobío persistía como frontera entre la república de Chile y los araucanos, situación que favorecía la acción de bandoleros, delincuentes y toda clase de malhechores. Escenario que favorecía la guerra de la muerte(1919-1832), que fue apaciguada momentáneamente, por el general Manuel Bulnes.

Al termino de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana las tropas que regresaban fueron instaladas en la provincia de Concepción, concediendose a sus soldados tierras al sur del río. Se pretendía así lograr avanzar la línea fronteriza cada vez más al interior de la Araucanía. Pequeños poblados, guarnecidos por fuertes, empezaron a surgir dedicados a la agricultura y el comercio.

En 1859 el teniente coronel Cornelio Saavedra presentó un plan para adelantar la frontera hasta el río Malleco las autoridades deciden aplicar el plan propuesto por el General de Ejército.



. Dicho plan incluye no sólo incluye acciones militares, sino además la penetración pacífica de los territorios, mediante el traspaso de la cultura chilena al otro lado de La Frontera.

Se busca fundar ciudades, construir obras públicas tales como caminos, telégrafos, y crear escuelas y hospitales. Las tierras incorporadas serían traspasadas a colonos sin ningún costo para fomentar la ocupación de la zona y desarrollar la producción de trigo.

En poco tiempo, Cornelio Saavedra puede ocupar la zona que va hasta el río Malleco, lugar donde refunda la ciudad de Angol, y los fuertes de Mulchén y Lebu, en 1862. Por el territorio costero, alcanza a avanzar hasta el río Toltén. Esta primera ocupación se lleva a cabo con relativamente poca resistencia, pero luego se produce una sublevación de los mapuches que habitan las cercanías del río Malleco, bajo el mando del lonco Quilapán.

La Guerra del Pacífico paralizó la marcha al sur y posibilitó,al desguarnecer los fuertes, una rebelión que puso en peligro los poblados.

Esta fue sofocada por el Coronel Urrutia quien dispuso la creación de nuevas fortificaciones:

En 1881: Cholchol, Lautaro y Temuco.

En 1882: Carahue, Curacautín, Nueva Imperial y Pitrufquén.

La frontera alcanzaba, así, al río Toltén. Al año siguente recuperó Villarica, la ciudad destruida en 1602.

Tratados Chile Perú

El Tratado de Ancón fue firmado por Chile y el Perú el 20 de octubre de 1883, en Lima, capital del Perú. El tratado, restablece la paz entre los dos países al final de su participación en la Guerra del Pacífico y estabiliza las relaciones post-bélicas entre ellos. Fue firmada por el gobierno del general Miguel Iglesias y el gobierno de Chile.
Bajo las condiciones del tratado, Chile logró el dominio sobre el Departamento de Tarapacá y ocupar las provincias de Tacna y Arica por diez años, después de lo cual se organizaría un plebiscito para determinar la nacionalidad de éstas y otras concesMiguel Iglesias firma este acuerdo con Chile. Así Chile logra el dominio de la Provincia de Tarapacá. Tacna y Arica estarían en manos chilenas por 10 años, luego de los cuales se realizaría un plebiscito que determinaría a que país quedarían anexadas ambas ciudades. Iglesias tambien permite que Chile se apodere de los yacimientos de guano que se encontraban en toda la costa del Perú (como la isla Lobos) hasta que se agoten o se pague la deuda de los acreedores del Perú.
Miguel Iglesias convoca a un Congreso Constituyente que, bajo la presidencia de Antonio Arenas, elige como Presidente Provisorio al mismo Miguel Iglesias. El 11 de marzo de 1884 se promulga en Lima el Tratado de Ancón.
En agosto de 1884 abandonan el Perú las ultimas tropas chilenas.
Entre 1884 y 1885 se realiza una guerra civil entre Cáceres e Iglesias por haber firmado el Tratado de Ancón, la cuál culmina con el triunfo de Cáceres.

Tratado de 1929
Ante la imposibilidad de llevar a cabo la cláusula plebiscitaria en Tacna y Arica establecida en el tratado de 1883, se firmó un nuevo tratado que estableció el límite entre Chile y Perú. La línea de la Concordía se trazo a 10 kms. al norte del ferrocarril de Arica La Paz, con una desviación al noroeste para dejar en possión chilena las azufreras de Tacora.

Tratados Chile-Argentina

Tratado de paz,amistad y comercio de 1856.
Acuerda la utilización criterio de el 'UTI POSSIIDETIS' de 1810 para la delimitación de los límites entre ambos paises.


Tratado de 1881
El 23 de julio de 1881 fue firmado un tratado de límites entre ambas repúblicas vigente hasta hoy, dividiendo para ello la frontera en tres partes. Desde el norte hasta el paralelo 52 sur, luego define el límite al norte del Estrecho de Magallanes y por último en la región del canal Beagle.
La línea fronteriza fue definida en Tierra del Fuego a lo largo del meridiano 68º 34' O, entre el Cabo del Espíritu Santo y el Canal Beagle, donde terminaba. Al sur de este canal todas las islas pertenecerían a Chile. La Argentina reconocía la soberanía chilena en el Estrecho de Magallanes mientras que Chile reconocía la soberanía argentina sobre la Patagonia Oriental.

Tratado Chile-Bolivia

Tratado de 1866
El gobierno Chileno ( presidente José Joaquín Pérez) firmó, con el gobierno boliviano (dictador Mariano Malgarejo), un tratado que estableció como límite el paralelo 24° latitud sur, comprometiéndose los dos países a repartirse por igual los derechos de exportación de guano y de los metales extraídos entre los paralelos 23° y 25° latitud sur. Esto quedo sin efecto en con el tratado de 1874.
La situación era confusa e impracticable, por lo que en 1874 se acordó firmar un nuevo tratado. Este ratificó como límite el paralelo 24° latitud sur y eliminó la medianería en el reparto de los impuestos. Asimismo, prohibió a Bolivia imponer nuevas contribuciones o alzar las existentes por un lapso de 25 años, a las empresas chilenas que operaban entre los paralelos 23° y 24° de latitud sur.

Tratado de 1874
En 1874 se acordó firmar un nuevo tratado entre Chile y Bolivia. Este ratificó como límite el paralelo 24 latitud sur y eliminó el reparto de impuestos de exportación en esta zona que había sido establecido en el anterior tratado. Se prohibió a Bolivia imponer nuevas contribuciones o alzar las existentes por un lapso de 25 años, a las empresas chilenas que operaban entre los paralelos 23° y 24° de latitud sur.

Tratado de 1884
Luego de la guerra del Pacífico, Bolivia cedió a Chile la administración de los territorios entre la desembocadura del río Loa paralelo 23º Latitud Sur según el pacto de Tregua firmado en 1884, a su vez, cedió a perpetuidad la provincia de Tarapacá, entre la quebrada de camarones y el río Loa y por diez años entrego la administración de las provincias de Tacna y Arica, de acuerdo con el tratado de Paz 1883.

Tratado de 1904
En 1904 se firmó el Tratado de Paz definitivo entre Chile y Bolivia adquiriendo Chile el dominio de Antofagasta. Además se conceden en forma definitiva los privilegios del Pacto de tregua de 1884 a Bolivia (libre tránsito de mercancías sin cobros de derechos de aduana y línea del ferrocarril que una el puerto de Arica con la ciudad de La Paz a costa del gobierno de Chile.
CONFLICTOS CON BOLIVIA
Desde la época colonial se consideraba que Chile se iniciaba en el despoblado de Atacama, sin precisar si este límite estaba al comienzo o al término del desierto.
En 1825 al crearse Bolivia sus autoridades sostenían que la frontera era el Valle de Copiapó, mientras que Chile afirmaba que era la desembocadura del río Loa.
Chile reclamo, ya que reconocía como límite septentrional el paralelo 23º latitud sur, al norte de Mejillones, en tanto que Bolivia reclamaba su extensión hasta el paralelo 25° latitud sur.
Los problemas comenzaron tan pronto se descubrió el valor económico del desierto y estuvo a punto de estallar una guerra.
La riqueza salitrera que cubría el suelo antofagastino era explotada principalmente por capitales chilenos. Luego de diversos incidentes entre los pioneros chilenos y las autoridades bolivianas -además de algunas reclamaciones de las cancillerías- ambas naciones resolvieron con el tratado de 1866.

GUERRA DEL PACIFICO




La Guerra del Pacífico ocurrió entre los años 1879 y 1883, fue provocada por motivos económicos y problemas limítrofes entre nuestro país y sus vecinos: Perú y Bolivia.
En esa época, el salitre-nitrato usado como fertilizante- era un recurso natural muy deseado por estas tres naciones ya que tenía un gran valor económico. Era de suma importancia poseer la propiedad de ese mineral, su explotación y comercialización.
Chile después de arduas batallas gana la guerra del Pacífico.
Este triunfo trajo a Chile varios cambios en su geografía que fueron expuestos en los tratados.

Problemas limítrofes con Argentina

Con relación a los límites, las dificultades entre Chile y Argentina comenzaron prácticamente desde la época de la independencia. Así fue que en 1843 Chile hizo actos efectivos de dominio en El Estrecho de Magallanes y fundó el Fuerte Bulnes. Tres años después, Argentina alegó sus derechos soberanos en la región.
Luego, en 1856 ambas naciones firmaron un tratado de comercio, donde se incluyó una cláusula, según la cual, las dos repúblicas reconocían como límites los que tenían en 1810, al separarse de España. Pero desde esa fecha Argentina reclamó su soberanía sobre la Patagonia y Chile los dominios sobre el Estrecho de Magallanes.
Las gestiones continuaron y el 6 de diciembre de 1878 se redactó un Convenio para llevar a un arbitraje general los territorios controvertidos, pero sin una respuesta de Argentina, estalló la Guerra del Pacífico, en abril del año siguiente. En ese momento Chile se esforzó en obtener la constitución del arbitraje en la cuestión de límites prevista en el Convenio, o la firma de un acuerdo "statu quo", que asegurase la negociación pacífica.
Pero ambas propuestas fueron rechazadas por el Congreso argentino, debiendo Chile enfrentar en esas condiciones la Guerra en el norte de su territorio con Perú y Bolivia. Finalmente, el 23 de julio de 1881, finalizando el conflicto con lo otros países limítrofes, se firmó en Buenos Aires un tratado, donde Argentina obtuvo La Patagonia y Chile lo que siempre defendió, el Estrecho de Magallanes.
Pronto comenzaron las dificultades, cuando se trató de llevar a la práctica el Tratado de 1881. En 1896, cuando parecía inminente un conflicto armado, se firmó un protocolo por el que ambos países sometieron a la decisión del Rey de Inglaterra la resolución de las dificultades surgidas. El Rey Eduardo VII, como sucesor de la Reina Victoria, entregó su fallo el 20 de noviembre de 1902, sobre la interpretación del Tratado de 1881.
Los problemas limítrofes continuaron entre ambas naciones y uno de ellos tuvo relación con las islas Picton, Lennox y Nueva, a pesar que de acuerdo al Tratado de 1881, Chile tiene soberanía sobre "todas las islas al sur del Canal Beagle hasta el Cabo de Hornos y las que haya al occidente de la Tierra del Fuego".
El gobierno de Chile, presidido por Eduardo Frei Montalva al comprobar la imposibilidad de llegar a acuerdo con Argentina, tomó la decisión de recurrir al arbitraje del gobierno de S.M. Británica, el 11 de diciembre de 1967, en forma unilateral, lo cual estaba expresamente contemplado en el tratado de 1902. Finalmente, Argentina aceptó el arbitraje el 21 de julio de 1971.
El nuevo fallo.
Se dio a conocer el 2 de mayo de 1977 determinó claramente que las islas Picton, Lennox y Nueva, pertenecen a la República de Chile,
conjuntamente con los islotes situados al sur del Canal Beagle y rocas inmediatamente adyacentes a ellas.
Pero Argentina no reconociendo este fallo, instaló rápidamente una baliza en la isla Barnevelt, situada al sur del Canal Beagle. Adicionalmente, violó el espacio aéreo y marítimo con aviones y naves en la zona del Cabo de Hornos. El gobierno de Chile enfrentado a esta situación, se vio obligado a enviar una protesta el 28 de junio de 1977, al gobierno Argentino.






DESCUBRIMIENTO DE CHILE



Los Primeros Años: En Diciembre de 1540, Valdivia se encontraba en el Valle del Mapocho. El 12 de febrero de 1541 decretó Pedro de Valdivia la fundación de la ciudad, que recibió el nombre de Santiago del Nuevo Extremo en un lugar elegido por permitir buenas cosechas y la crianza de animales y además por la situación estratégica favorable que presentaba el cerro Huelén para enfrentar eventuales ataques. Se ordenó al alarife Pedro de Gamboa que delineara la nueva ciudad quien lo hizo siguiendo los dictados de las ordenanzas reales, es decir, siguiendo el cuadrado de damero.

Después en 1544, Juan Bohon fundó La Serena en el valle de Coquimbo a fin de establecer un punto intermedio entre Santiago y Cuzco. Ese mismo año arribó a Valparaíso el marino genovés Juan Bautista Pastene, que por su pericia náutica fue nombrado Teniente de Capitán General en la mar, comisionándosele el reconocimiento de la costa de Chile intentando llegar al Estrecho de Magallanes. Junto a Jerónimo de Alderete, Pastene alcanzó hasta el paralelo 41, al norte de Canal del Chacao y tomó posesión de esos territorios en nombre de Pedro de Valdivia. Valdivia reconoció hasta el río Biobío en donde tuvo su primer encuentro con los araucanos. Es por esto que se estableció en 1948 que los límites de la gobernación serian los paralelos 27 y 41 Latiud Sur.

Valdivia ordenó a Francisco de Aguirre que refundara la destruida ciudad de La Serena (1549) y estableciera Santiago del Estero (1553), confirmando así que la Nueva Extremadura traspasaba la cordillera. Él se dirigió a la región del Biobío, donde fundó la ciudad de Nuestra Señora de la Santísima Concepción de Penco (1550), en la bahía del mismo nombre, y la de La Imperial (1551) en la Araucanía. Valdivia fundó además Valdivia y Villarrica (1552), Los Confines de Angol(1553) y los fuertes de Arauco, Tucapel y Purén, junto con enviar a Francisco de Ulloa a una expedición marítima hasta el Estrecho.

En 1552 Carlos V corrobora estos límites. Dos años más tarde se extiende la delimitación hasta el estrecho de Magallanes. De este a oeste, en ambos casos, se extendía 100 leguas medidas desde el pacífico al interior. Posteriormente se ordenó a Jerónimo de Alderete que tomara posesión de las tierras al sur del estrecho (1555), y se reiteró a sucesivos gobernadores de Chile el tomar posesión de la zona austral hasta el Polo sur.

De esta primera demarcación territorial se segregó, en 1563, la provincia de Tucumán manteniéndose los límites señalados, como atestiguan diversos documentos y mapas de la época, durante los siglos XVII y XVIII.

En 1776 fue creado el Virreinato del río de la Plata a cuya jurisdicción se asignaron territorios mediterráneos como la Charcas y la provincia de Cuyo, hasta su demarcatoria meridional, conformada por el río Diamante y su prolongación al oriente el punto "en que el río Quito atraviesa el camino que se dirige de Mendoza a Buenos Aires". Poco antes de esta modificación territorial se confeccionó un nuevo mapa, labor encomendada al cartógrafo real Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1775), quien asignó a chile las tierras situadas desde la península de Mejillones al sur teniendo como frontera oriental la cordillera de los Andes hasta el volcán Maipo aproximadamente, de allí siguiendo el río Diamante tocaba en el Meridiano 65 Longitud W., bajando hacia el sur por el río Negro. La zona comprendida entre la Cordillera y estos puntos fue denominada Chile Moderno extendiéndose hacia los confines de América. Tales eran los límites de la Gobernación de chile en 1810,sobre los cuales debía aplicarse el principio del "UTI POSSIDETIS" empleado en la fijación de los términos de las nacientes repúblicas.

Aqui encontraras toda la historia de la geografia de chile.

Límites de Chile


Las fronteras de Chile han tenido varias variaciones desde la creación de la entidad chilena durante la colonia española hasta el siglo XX. Los límites originales de la época española han sido modificadas producto de guerras. Chile tiene actualmente una extensión de 756.950 km² (Americano y oceánico), más una reclamación Antártica de 1.250.000 km².

  • Límite Chile-Argentina: 5.150 km, desde el cerro Zapaleri hasta el punto cuyas coordenadas son 58° 21’,1 de latitud sur y 67° 16’,0 longitud oeste (punto F) en el límite entre el océano Pacífico y el océano Atlántico al sur del mar de la Zona Austral.
  • Límite Chile-Bolivia: 861 km, desde la meseta de Ancomarca, en 17ª 29‘ 57" de latitud sur y 69º 28‘ 28" de longitud oeste hasta el cerro Zapaleri.
  • Límite Chile-Perú: 169 km, desde la meseta de Ancomarca, en 17ª 29‘ 57" de latitud sur y 69º 28‘ 28" de longitud oeste hasta el Hito Nº 1. Perú sostiene que es hasta el punto denominado Concordia en el océano Pacífico a 200 metros de Hito 1.
  • Litoral en el Mar Chileno: 6.435 km, desde el paralelo del Hito 1 de la línea de la Concordia en 18°21’03" de latitud sur hasta el límite con Argentina en el punto "F" cuyas coordenadas son 58° 21’ 1" de latitud sur y 67° 16’ 0" longitud oeste. Perú sostiene que se inicia en el punto denominado Concordia en el océano Pacífico a 200 metros de Hito 1.

viernes, 8 de junio de 2012

LA LOGIA LAUTARO

Desde su conocido Curiñancú en el que jugaba cuando tenia once años, el hijo de Lonco de la tribu Mapuche(Chile), es secuestrado por las huestes invasoras de Valdivia y llevado a España, donde fue educado, acostumbrado al caballo y enseñado como yanacona (criado) en el arte del apoyo en la batalla, después y con la ayuda de uno de los soldados de Valdivia: El capitán Marcos Veas, es instruido en el arte de algunas armas y algunos ataques de la caballería.  
                Todo va bien y en sus batallas destaca en su disposición y valor, pero el día 12 de marzo de 1550 Lautaro fue testigo de los escarmientos a los que Valdivia hizo someter a los derrotados mapuches, mutilando a los prisioneros y liberándolos después, como ejemplo para evitar futuras rebeliones; esto lo impactó profundamente. Es probable que a raíz de estos hechos violentos hacia su pueblo, se engendrara en su interior una terrible decepción y rebelión en su ser respecto de Valdivia y los españoles. Evidentemente resolvió fugarse a la primera oportunidad.


                Nace el legendario Lautaro, Después de aprender sobre táctica y estrategia militar española, se fugó en algún momento del año 1552 a caballo, regresando con su pueblo. La fuga del paje de Valdivia no pasó más allá para los españoles como un hecho casi habitual y no le persiguieron. Según se cuenta en el poema épico La Araucana, Lautaro se presentó ante los sorprendidos caciques presididos por Colo Colo y alguno de sus "capitanes": Paicaví, Lemo-Lemo, Lincoyán, Tucapel y Elicura. Ya vencidos los naturales recelos, Lautaro demostró resueltamente sus naturales dotes de líder innato, le enseñó a su gente a perder el miedo a las cabalgaduras, aprendieron a montar y a utilizar el caballo como un ser entero, tomándolo como una extensión corpórea para combatir. Convocó a reuniones a campo abierto y les enseñó las artes militares y el uso de armas nuevas. Así también diseñó una serie de tácticas militares: el uso de escuadrones, la elección del terreno, las tácticas de emboscadas y de guerrillas. De esta manera, teniendo la autoridad de los caciques, dirigió una gran sublevación militar contra los españoles, quienes hasta el momento se paseaban victoriosos en todo el ámbito entre el río Valdivia y el Biobío.
            En el año 1797 en Londrés nace la logia Lautaro:  fue una organización española de la Gran Reunión Americana, también conocida como Logia de los Caballeros Racionales, proveniente de Integridad 7 y fundada por Francisco de Miranda.
El objetivo de esta logia era lograr la independencia de América de los españoles, estableciendo un sistema republicano unitario y un gobierno unipersonal. La primera filial de la Logia se fundó en Cádiz (España) en el año 1811, con el nombre de Logia Lautaro, en honor al caudillo mapuche llamado Lautaro, que llamó a su pueblo a sublevarse contra los conquistadores españoles de Chile en el siglo XVI. Estaba inspirada en su organización en las logias masónicas, y en su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga.

La Logia Lautaro, no ha terminado de ser reconocida como tal, porque se argumenta que las logias masónicas se crean con el propósito de la paz y la aceptación de las leyes de cada país en el que se asientan. Sin embargo todos sus tenidas, signos, toques, etc. Eran masónicos. Eso si el que juraba no decir nada, sabía que lo hacía con todas las consecuencias.
Al respecto del nacimiento de Lautaro como logia en la Ciudad de Cádiz se debió a que prácticamente eso es lo que quedaba de una España que fue entregada en bandeja por el rey Carlos IV y su hijo Fernando VII (el deseado, o rey felón). Como sabemos (libro Viva la Pepa, editorial Gota a gota de Faes), el hijo que odiaba profundamente al padre hasta el punto de querer matarle y el padre que dejó el gobierno y prácticamente todo en manos del llamado príncipe de la paz (Godoy). Fueron llamados a Bayona y abdicaron el uno sobre el otro de manera que ambos abdicaron en Napoleón Bonaparte (masón) que de inmediato y sin pegar un tiro puso a su hermano José Bonaparte a reinar en el inmenso regalo recibido.
Es en ese momento cuando el gobierno se traslada a Cádiz y más concretamente a la Isla de León (actualmente San Fernando). Por todo ello creo que la creación de Lautaro se debió mas a la lucha en un país que prácticamente no tenia gobierno y contra el absolutismo de unos reyes que se pasaban la vida robando y maltratando lo que ellos llamaban colonias.
La isla de león se encontraba con un puente que todavía existe (monumento) Puente de Zuazo), uinido al resto de la península. El héroe de trafalgar D. Javier de Uriarte y Borja, desmontó el puente piedra a piedra impidiendo la entrada de los cañones franceses y haciendo fuerte a la isla de León y al propio Cádiz. Volviendo a reconstruirlo cuando no había peligro.

Nace Lautaro porque??

  A pesar de la controversia que supone la creación de un sistema de logia para la guerra, cuando la masoneria se establece para la paz, se hace necesario expresar aquí el vacio de poder y el absolutismo que lleva a la mayoría de masones de la época, entre ellos los lautarianos a tomar la decisión que sus hermanos de sangre llevan tiempo pidiendo. Así guiados por Fernandez de Miranda, entre otros, nace la logia Lautaro:

jueves, 7 de junio de 2012

comentario (897)

Los chilenos venían divididos en dos bandos irreconciliables, los aristócratas bajo el mando de Bernardo O'Higgins, y los populares bajo el de José Miguel Carrera. San martín decidió que debía tomar partido rápidamente, y se decidió por O'Higgins. Carrera fue arrestado y luego expulsado de Mendoza.

Existen dos teorías en torno a la supuesta filiación Masónica del General San Martín que generaron polémicas durante varios años.
Si bien diversos historiadores, entre los cuales algunos son partidarios de la Iglesia y en cierto modo de tendencia antimasónica, infieren que en ningún momento ingresó en una Logia Masónica regularmente constituida, numerosos autores, argentinos y extranjeros, aportaron pruebas que demuestran categóricamente la autenticidad de su carrera iniciática. Entre los primeros, se argumenta que la totalidad de las Logias con las que mantuvo contacto a lo largo de su vida, principalmente la Lautaro, no eran estrictamente masónicas, sino que habrían sido únicamente grupos revolucionarios que tomaron como base de su organización elementos y símbolos masónicos que serían funcionales a su carácter de Sociedad Secreta9. Los documentos, no obstante, demuestran que se trataría de una Logia Operativa, no en el sentido literalmente constructivo como es el caso de las cofradías medievales, sino que ostentaría objetivos revolucionarios, sin detrimento de los elementos ritualísticos e iniciáticos de la masonería especulativa.
Por su parte, el historiador Emilio J Corbiere, señala que José de San Martín dio sus primeros pasos en la masonería iniciándose en la Logia Integridad de Cádiz, luego pasaría a formar parte de la Logia Caballeros Racionales Nº 3, donde, el 6 de Mayo de 1808, le será otorgado el 3º Grado de la masonería simbólica, accediendo de este modo al título de Maestro Masón. Tras renunciar a su carrera militar en España, viajó a Inglaterra donde se reunió con Carlos María de Alvear, un reconocido miembro de la Logia Lautaro que trabajaba con la Logia Flor de los Americanos. En una de las Tenidas (o reuniones) se decidió abatir columnas y regresar a suelo americano para llevar a cabo la campaña que allí se habría gestado. Mientras tanto, Simón Bolivar era iniciado por Francisco de Miranda. Al poco tiempo, San Martín, Alvear y Zapiola obtenían el Grado 5º.
Poco después de su llegada, en 1812, junto a sus Hermanos Masones Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola funda un Triángulo Masónico que constituiría la base de la futura Logia Lautaro. En ese entonces la Orden ya estaba implantada, con la Logia Independencia que funcionaba desde 1795, pues su llegada al Río de la Plata data de finales del Siglo XVIII, con una importante influencia de la masonería española y no así de la inglesa, como se creyó en un momento. Con el mismo nombre, Independencia, se funda en 1810 una nueva Logia, también conocida como Logia de San Juan, bajo las órdenes del doctor Julián Alvarez que colaboraría enormemente en los comienzos de la Lautaro.
Siguiendo la antigua tradición de adoptar nombres simbólicos o iniciáticos, José de San Martín era conocido entre los lautarinos como Hermano Inaco.
En una carta dirigida al General Guillermo Miller, respondiendo a preguntas concernientes a la Logia de Buenos Aires, San Martín escribe:
"No creo conveniente hable Ud. lo más mínimo de la logia de Buenos Aires. Estos son asuntos enteramente privados, y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América no podrían manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos. A propósito de logias, sé a no dudar, que estas sociedades se han multiplicado en el Perú de un modo extraordinario. Esta es una guerra de zapa que difícilmente se podrá contener, y que hará cambiar los planes más bien combinados".
La Logia de Buenos Aires, de acuerdo a las palabras del investigador y escritor masónico Albert Gallatin Mackey, sería destinada a los Grados Superiores y determinaría las decisiones políticas que deberían ser implementadas.
El General Tomás de Iriarte en sus memorias declara que tanto la Logia Lautaro como la Logia de Julián Álvarez eran masónicas. Sin embargo,Bartolomé Mitre, masón grado 33, escribió en su Historia de San Martín y la Emancipación Sudamericana, que la Logia Lautaro, era una sociedad secreta de carácter netamente político, que no pertenecía a la masonería.

En 1825, en Bruselas, San Martín recibe una medalla masónica con su efigie por parte de la Logia belga La Parfaite Amitié (La Perfecta Amistad), en reconocimiento a su labor desempeñada en la revolución americana. Esta medalla suele ser utilizada para demostrar la pertenencia de San Martín a la masonería, cosa que no está probada documentalmente.
En todo caso, todo parece indicar que si bien es cierto es muy probable que San Martín haya sido iniciado en Europa, su relación con la masonería se diluyó con el paso de los años. La polémica seguirá abierta entre quienes defienden un punto de vista y otro, ambas posturas son desde luego respetables y exhiben sus respectivos argumentos.

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Allí, mientras O'Higgins obtenía apoyo en José de San Martín, quien era hermano masónico de O'Higgins, ya que ambos estaban unidos por la secreta Logia Lautarina para la liberación de America, de hecho, San Martín no tenia confianza en Los Carrera y se vieron librados a su suerte, siendo enviados José Miguel y Juan José a Buenos Aires, donde los esperaba Luis, que se encontraba prisionero por haber matado en duelo a Juan Mackenna, miembro de la Logia Lautarina que insidiaba sobre los Carrera.

Sin embargo, a su llegada a Buenos Aires, Carrera se encuentra con Carlos María Alvear, amigo suyo desde los tiempos de Cádiz, victorioso general argentino que en ese momento era el gran orgullo de todo Buenos Aires. Los dos Generales se encontraron y estrecharon nuevamente su amistad. Aunque Alvear era miembro de la Logia Lautarina, el no confiaba en San Martín, por lo que renegó de ella. Gracias a esta amistad, Carrera consigue la liberación de su hermano Luis. Poco después, Alvear se tomó el poder, con lo cual Carrera habría obtenido lo necesario para la liberación de Chile; sin embargo, la logia intentó enemistarlos.


No fue esto, en definitiva, lo que terminó su relación, sino el Cabildo de Buenos Aires, compuesto por los patricios, quien se tomó el poder y tomó de rehén a la familia de Alvear, ante lo cual Alvear abdicó y con él, la esperanza de Carrera de liberar Chile.

LA LIBERACIÓN DE CHILE Y EL FINAL DE LA LOGIA

A comienzos de 1817 se produjo el cruce de los Andes por parte del ejército argentino - chileno. En febrero las armas revolucionarias obtuvieron una importante victoria en Chacabuco y entraron en Santiago. Apenas era 12 de marzo de 1817 cuando se fundó la filial chilena de la Logia Lautaro. Sus cerebros eran Bernardo O'Higgins y José de San Martín, y otros miembros destacados eran Tomás Guido, José Antonio Balcarce, José Ignacio Zenteno, Juan Gregorio Las Heras, Ramón Freire, Manuel Blanco Encalada, Miguel Zañartu y Ramón Arriagada.
Ya en Chile, una vez afirmada su independencia con la victoria de Maipú en 1818, llegaba la última parte del plan: el ataque a Perú, en movimiento de pinzas coordinado con los ejércitos de Bolívar operando desde el norte. Es en ese entonces que San Martín recibió una orden de la Logia de Buenos Aires: retornar con su ejército para aplastar las sublevaciones de los caudillos del Litoral, Estanislao López y Francisco Ramírez. El Libertador se negó, en sus propias palabras, a "derramar sangre de hermanos". Sometida a votación su renuncia en Rancagua, el Estado Mayor del Ejército de los Andes, el 26 de marzo de 1820, resolvió a la vez rechazarla y desobedecer la orden del gobierno de Buenos Aires.
Esta decisión fue fatal para el Directorio porteño. Puede decirse que, a la vez, implicó el cumplimiento de la finalidad originaria de la Logia Lautaro y la condenó a la desaparición. Pueyrredón, fiel sostén de la campaña a Chile pero temeroso de cualquier movimiento de índole popular, ya había caído en abril de 1819, entregado por la Logia como chivo expiatorio. En febrero de 1820, en Cepeda, las montoneras del Litoral aplastaron a los debilitados ejércitos porteños.
Seguiría a ello la disolución de la Logia y décadas de guerra civil en las Provincias antiguamente Unidas. Buenos Aires, incapaz de imponer su proyecto, debió replegarse sobre sí misma durante unos años. Pero el grupo dominante no olvidaría que, en buena medida, debía su fracaso a la negativa de San Martín a abandonar la campaña libertadora para salir en su defensa. Esto le costaría al hombre de Yapeyú la permanente hostilidad de las autoridades de su patria (con la excepción del citado López y de Juan Manuel de Rosas) y le haría imposible (por falta de apoyo) coronar su campaña con el galardón de haber derrotado definitivamente al orgulloso león español, tarea que le correspondería a otro Libertador y miembro de sociedades secretas independentistas, su amigo Simón Bolívar. Como tantos otros en la historia de nuestras naciones, el premio a sus esfuerzos fue el exilio.





LA INDEPENDENCIA

Tras varios meses de marchas y contramarchas, el 3 de mayo de 1816 se hizo cargo del Directorio un miembro de la Logia aliado a San Martín, Juan Martín de Pueyrredón, indicación de una reorientación de los objetivos del grupo. Por esa misma época se había reunido un nuevo congreso de delegados de las Provincias Unidas: el que luego se conocería como el Congreso de Tucumán. Provincias como Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, aliadas a Artigas, no enviaron representantes; sí lo hicieron Potosí, Charcas y Cochabamba, hoy parte de Bolivia. Sirva este detalle como símbolo de la inestabilidad fundamental, en sus épocas tempranas, de lo que hoy entendemos como la Nación Argentina.
En el Congreso se repetía la división que había surgido dentro de la Logia Lautaro con respecto a la necesidad de declarar la independencia. Entre bambalinas, San Martín y Belgrano eran sus dos adalides. Ambos incluso tenían una teoría de cómo debía ser la forma de gobierno. Como casi todos entonces, pensaban en una monarquía constitucional, pero le agregaban un condimento extra: el monarca debería ser un descendiente de los emperadores incas.
La propuesta de la restitución de la monarquía del Cuzco fue expuesta por Manuel Belgrano en la sesión secreta del 6 de julio de 1816, y aprobada por el 31 del mismo mes. La corriente dominante de los historiadores argentinos la trata como una idea disparatada, y es por ello que se le dedica poco espacio en cualquier obra histórica que trate sobre la época. En este desprecio continúan la inquina que sintió la burguesía porteña, que haría lo imposible hasta terminar abortando la idea.
Mitre explica, en su "Historia de Belgrano", las razones que alentaban dicha idea: "(...) Pero la monarquía incásica era todavía algo más que un ideal: era un modo convencional, y según el consenso universal, el único modelo humano digno de admirarse y de imitarse como lo es racionalmente hoy la democracia americana (..)". (1).
Esta propuesta de Belgrano era la respuesta de la Logia a la derrota de Napoleón en Waterloo, que dificultaba las opciones republicanas, y salía al encuentro de la sublevación de las masas aborígenes del Alto Perú (2). La propuesta del Rey Inca abrazaba la idea de la nación continental que ya aparecía en las maquinaciones de Miranda, y en el Plan Revolucionario de Mariano Moreno y sus continuadores en la Sociedad Patriótica y la Logia Lautaro.
La independencia fue declarada por fin el 9 de julio de 1816. Simultáneamente, se acercaba la hora de la liberación de la patria de Lautaro.

LA "PROTECCION" BRITÁNICA




 
"San Martín, como hemos visto, buscó el apoyo británico.
Esto no lo hace menos patriota. La conducción de toda guerra requiere una política de alianzas. Esto no significa identificarse con los ideales o los intereses de los aliados".
Una cosa es buscar una alianza y otra muy distinta es identificarse con los intereses de los aliados. Es una idea que San Martín siempre tuvo clara y que, por desgracia, estuvo ausente en el bloque del que Alvear era emergente, y que a partir de entonces sería una fuerza gravitante en la vida política argentina, ya sea en el poder o en los muy escasos momentos de nuestra historia en que estuvo a la defensiva.

Durante el verano austral de 1815, Alvear mandó a Manuel García a Río de Janeiro, sede de la Corte portuguesa mientras durara la guerra contra Napoleón, a entrevistar a Lord Strangford, representante de la Corona británica ante la misma. García tenía instrucciones de solicitar el protectorado de Gran Bretaña sobre las Provincias Unidas, un apenas maquillado retorno al coloniaje, ahora en inglés. La nota incluía esta frase: "solamente la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tantos males acogiendo en sus brazos a estas Provincias que obedecerán a su Gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer". Belgrano y Rivadavia, que estaban en Río de Janeiro en camino a Europa, en misión diplomática, lograron frenar la entrega de la nota.
Alvear comenzaba a ser resistido incluso en Buenos Aires. Debió tomar medidas represivas que lo hicieron aún más impopular; intentó sacarse de encima a San Martín, pero los cabildos cuyanos de Mendoza y San Juan abortaron la maniobra. El 3 de abril de 1815 se sublevó el ejército del general Ignacio Álvarez Thomas, y el 15 una multitud porteña le reclamó la renuncia. Alvear no tuvo más remedio que retirarse del poder, ante el júbilo de Artigas y San Martín. .

LA LOGIA Y LA POLÍTICA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS, 1812-1814

El descontento con el módico avance de los gobiernos revolucionarios, sumado a las sucesivas derrotas sufridas por sus ejércitos, provocaron la "revolución" del 8 de octubre de 1812. Ese día, las tropas de San Martín y otros cuerpos militares se hicieron eco del descontento popular y derrocaron al Primer Triunvirato, reemplazándolo por otro afín a las ideas de la Logia y la Sociedad Patriótica, compuesto por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte. Paso logró mantenerse de un Triunvirato a otro, según el historiador Héctor Tanzi, gracias a un aporte monetario que sirvió para pagar sueldos atrasados y adquirir necesarias caballadas para las tropas patrias...
Una de las decisiones más importantes de este Triunvirato fue convocar a una asamblea de delegados de los pueblos del virreinato sublevado para enero de 1813, la posteriormente denominada Asamblea del Año XIII.
José Gervasio ArtigasLa convención tuvo 26 miembros, de los cuales siete eran miembros de la Logia desde su nacimiento europeo, algo que era sabido entonces por sus opositores, entre ellos Vicente Anastasio Echevarría (rico abogado rosarino, luego financista de la campaña corsaria de Hipólito Bouchard). Su presidente fue Carlos María de Alvear, pese a su juventud (¡tenía 23 años!). Sus secretarios fueron Valentín Gómez y el omnipresente Hipólito Vieytes. Y por cierto, el menos importante de sus miembros no fue Monteagudo.
La asamblea inició sus deliberaciones el 31 de enero. Se había decidido que estaría conformada por cuatro diputados por Buenos Aires, dos por cada capital de intendencia, uno por cada ciudad dependiente y dos por Tucumán, en premio al valor demostrado por los habitantes de esa comarca en el decisivo triunfo del 24 de setiembre de 1812, en el que las tropas de Manuel Belgrano salvaron para la Revolución todo lo que hoy es el noroeste argentino.
Hubo entonces una profunda divergencia acerca de la postura sanmartiniana de declarar inmediatamente la independencia. Los partidarios de Alvear, expresando el parecer de los grupos que antaño apoyaron al Primer Triunvirato, se negaban a dar ese paso, al menos en esas circunstancias: estaban atemorizados por la situación internacional. Gran Bretaña no estaba dispuesta a apoyar abiertamente la independencia de las colonias americanas, comprometiendo su alianza con España. El vecino Brasil portugués no disimulaba su hostilidad, y la causa de la revolución estaba comprometida por los fracasos militares y las divisiones internas de Chile a Colombia y de México a Venezuela. San Martín contaba de su lado a Zapiola, Manuel Moreno, Donado y pocos más; Alvear, a Valentín Gómez, Gervasio Posadas, Juan y Ramón Larrea, Vieytes, Monteagudo, Miguel de Azcuénaga, Tomás Guido, Manuel García y Antonio y Juan Ramón Balcarce, entre otros.
Para complicar aún más este juego de poder, el 13 de abril de ese año, los representantes del pueblo de la Banda Oriental (el actual Uruguay, en esa época parte integrante del antiguo Virreinato y alzado en armas contra el poder realista, salvo Montevideo, que permanecía ocupada) se reunieron en el pueblo de Tres Cruces, entonces en las afueras de Montevideo y hoy uno de sus barrios, y aprobaron las instrucciones a sus enviados a la Asamblea. Las mismas planteaban el proyecto político más completo y adelantado que hubo en la región en varias décadas: independencia de España, adopción de un régimen federal de gobierno, división de poderes, abolición de la esclavitud y libertad civil y religiosa. Había dos propuestas que, aún más que las anteriores, alienaron a los representantes de la burguesía porteña, cuya cabeza más conspicua era Alvear: las provincias retendrían para sí toda potestad no delegada expresamente al gobierno federal, y la capital de la nueva nación no sería Buenos Aires.
Algunas de las ideas de Artigas había planeado poner en práctica en la Banda Oriental (reforma agraria ¡en 1813!) terminaron por espantar a sus opositores de Buenos Aires. Si los diputados de Artigas se hubieran incorporado a la Asamblea, hubieran hecho causa común con los delegados próximos a San Martín y hubieran estado en posición de fuerza.
El 1º de junio es el infame día en el que la Asamblea rechazó los poderes de los diputados orientales por supuestos vicios en la forma de elección. En esa discusión se fueron los meses; Artigas, irritado, retiró a sus tropas del sitio de la plaza realista de Montevideo el 20 de enero de 1814.
Gervasio PosadasEn el propio seno de la Logia, la derrota de San Martín fue completa. Fue obligado a dejar de ser Venerable y a alejarse de la participación activa en la misma, dedicándose exclusivamente a las tareas militares. Sin embargo, no fue expulsado ni renunció, porque el juramento masónico es irrenunciable. Como se dice en las entidades secretas, se "durmió".
Además de célebres medidas como decretar la libertad de vientres, la libertad de prensa y la abolición de la tortura, la Asamblea estableció el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (21 de enero) y eligió para el cargo, al día siguiente, al tío materno de Alvear, Gervasio Posadas. San Martín, derrotado, fue enviado a Tucumán a reorganizar al Ejército del Norte. Conociendo que la lucha en el norte estaba en un punto muerto del que era imposible salir, más tarde argumentaría problemas de salud y sería trasladado a Córdoba, para luego, en setiembre, ser designado gobernador de Cuyo. De Chile sólo lo separaban los Andes, nada más y nada menos.
A fines de 1814, Alvear tuvo que asumir en persona el cargo de Director, remplazando a un Posadas desgastado por la crisis con Artigas y las provincias que se le unieron.

EL FUNCIONAMIENTO DE LA LOGIA

San Martín y Alvear atrajeron hacia su organización a buena parte de los miembros de la Sociedad Patriótica, que terminaría disolviéndose en enero de 1813. No se conservan los estatutos de la Logia, pero conocemos su funcionamiento gracias a dos fuentes. Una es la ya citada infidencia de Zapiola a Bartolomé Mitre; la otra es una copia del estatuto de la filial chilena, de puño y letra de Bernardo O'Higgins, seguramente muy similar a su versión argentina.
Sabemos que sus reglas disponían que los hermanos elegidos para una función militar, administrativa o de gobierno debían hacerse asesorar por el Consejo Supremo en las resoluciones de gravedad, y no designar jefes militares, gobernadores de provincia, diplomáticos, jueces, dignidades eclesiásticas, ni firmar ascensos en el ejército y marina sin previa anuencia de los llamados Venerables del Último Grado. Estos miembros venían a ser, ni más ni menos, el verdadero gobierno secreto del país. Era la ley primera "ayudarse mutuamente, sostener la logia aún a riesgo de la vida, dar cuenta a los venerables de todo lo importante, y [lo que aquí nos importa] acatar sumisamente las órdenes impartidas". En caso de contrariar a la logia, la persecución y el desprecio lo perseguirían de por vida.
"Gemía la América bajo la más vergonzosa y humillante servidumbre, dominada con cetro de fierro por la España y sus reyes, como es notorio al mundo entero, y lo han observado por tres siglos con justa indignación todas las naciones".
Continúa el estatuto declarando que la caída del monarca español creaba las condiciones para la independencia, pero que la falta de un orden de recambio dio paso "a las querellas de los pueblos, al extravío de la opinión, al furor de los partidos y los intereses de la ambición, sin que los verdaderos amigos de la patria pudiesen oponer a estos gravísimos males otro remedio que su dolor y confusión". Hermosas, sabias y (desgraciadamente) muy actuales palabras.
La logia matriz estaba formada por trece caballeros, además del presidente, el vicepresidente, un secretario para América del Norte, un secretario para América del Sur, un orador y un maestro de ceremonias. La organización no admitía extranjeros, pero, en este contexto, todos los hispanoamericanos son considerados connacionales.
No se permitía el ingreso de parientes cercanos para evitar el riesgo de nepotismo. Cuando algún miembro fuera designado en un cargo provincial, estaba habilitado a fundar una filial subalterna de hasta cinco miembros.
La Logia mantenía reuniones en las casas de alguno de sus miembros o en un local ubicado en lo que actualmente es la calle Balcarce, frente al Convento de Santo Domingo. Entre sus asociados estaban Juan Martín de Pueyrredón (militar y futuro Director Supremo), Antonio Alvarez Jonte y Nicolás Rodríguez Peña (futuros triunviros) y Julián Alvarez (miembro de la Sociedad Patriótica y nexo con ésta).

Notas:

1) Vicente Fidel López (1815-1903), "Historia de la República Argentina". Buenos Aires, 1912, Tomo VI, pág. 305.
(2) Alcanzó el grado de mayor general en el ejército español, fue declarado Grande de España y condecorado con la Orden de San Fernando.
(3) Como dato curioso, puede decirse que ya en esa época contaba con billares

LA LOGIA EN BUENOS AIRES

Tras meses de luchas internas en el seno de la Revolución porteña, se creó el Primer Triunvirato el 22 de setiembre de 1811, integrado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. El verdadero poder, sin embargo, residía en su Secretario de Gobierno y Guerra, Bernardino Rivadavia. La nueva institución gubernativa tenía un acentuado carácter centralista y autoritario, lo que le granjeó la activa desconfianza del resto de las Provincias Unidas.
En esos mismos días, José de San Martín salió de Cádiz a Londres. Se sostiene que fue su amigo James Duff, cuarto Conde de Fife, un oficial escocés que peleaba contra Napoleón (2), activo miembro de la masonería, el que lo convenció de tomar el camino que le ganaría la gloria. San Martín se encontró, sin embargo, con un escollo: las autoridades españolas no estaban dispuestas a aceptar que un militar capaz abandonara el país, más aún conociendo su origen sudamericano. Duff contactó entonces a otro escocés, Sir Charles Stuart, antiguo encargado de negocios de la embajada británica en Madrid y entonces en Lisboa, quien consiguió un pasaporte y un pasaje hacia Inglaterra, al que agregó varias cartas de presentación y letras de crédito. Así San Martín llegó a la capital británica a fines de 1811.
Durante sus cuatro meses de estadía en Londres, San Martín tomó contacto con Andrés Bello y con personas vinculadas a Duff, quienes le hicieron conocer el citado Plan Maitland. Finalmente, en enero de 1812, emprendió el regreso a su tierra natal a bordo de la fragata inglesa "George Canning", junto a dos militares compatriotas y compañeros de logia: los nombrados Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola
Arribaron a Buenos Aires en marzo, encontrando a los revolucionarios profundamente divididos. El Primer Triunvirato expresaba el proyecto político y económico de los grupos mercantiles porteños. La oposición se había nucleado alrededor de una de las figuras más interesantes y menos conocidas de la revolución hispanoamericana, Bernardo de Monteagudo, líder de la Sociedad Patriótica. Su miembros, herederos del ideario radical del fallecido secretario de la Primera Junta, Mariano Moreno, se reunían en el Café de Marco (sito en la esquina de las actuales calles Alsina y Bolívar) (3) y su divisa era una cinta celeste y blanca. La Sociedad nació en 1811, entonces oponiéndose a la política moderada de Cornelio Saavedra y la Junta Grande, y contaba entre sus miembros a Julián Álvarez, Agustín Donado, Francisco Planes, Nicolás Rodríguez Peña, Ignacio Núñez, Hipólito Vieytes y Salvador Cornet, entre otros. Su ideario se expresó a través de dos periódicos: "El Grito del Sud" y "Mártir o Libre".

LA LOGIA LAUTARO

Pero las semillas sembradas por Miranda dieron abundantes frutos. En 1811, en Cádiz, se había fundado la Logia Lautaro. Su nombre hacía honor a un caudillo araucano del siglo XVI, que llamó a su pueblo a sublevarse contra los conquistadores, pero también era un símbolo del propósito de la logia: "expedición a Chile" (¿recuerdan el plan Maitland?). Este secreto sólo se revelaba a los iniciados al tiempo de juramentarse (1).
En su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga, y entre su miembros se contaban los venezolanos Santiago Mariño, Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolivar, el italiano Franco Isnardi, el mexicano José María Caro, los chilenos Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera y el padre José Cortes de Madariaga, el sacerdote paraguayo Juan Pablo Fretes y los argentinos José de San Martín y Tomás Guido.

EL PLAN MAITLAND Y LAS INVASIONES BRITÁNICAS AL RÍO DE LA PLATA

Por ese entonces, en ciertos círculos del gobierno de William Pitt el Joven comenzaron a gestarse planes para una hipotética invasión a las colonias españolas de América del Sur. El plan más detallado fue redactado hacia 1800 por un militar escocés, Thomas Maitland, miembro del Parlamento y consejero de la Corona. El esquema suena perturbadoramente conocido: una fuerza invasora ocuparía Buenos Aires, avanzaría hacia Chile y desde allí atacaría Perú. Pero el secretario de Guerra de entonces, Henry Dundas, pensaba que había mejores maneras de conquistar los mercados de esa región: a través de la "influencia informal" del comercio y las finanzas (idea que el transcurso de las décadas revelaría clarividente).
A mediados de 1804, tres hombres se reunieron para desempolvar esos proyectos archivados. Se trataba nada menos que del primer ministro Pitt, el Primer Lord del Almirantazgo, Henry Melville, y de un tercer hombre cuyo destino luego estaría enlazado con los de lo que hoy son Argentina y Uruguay: el comodoro Home Riggs Popham, cerebro de las (fracasadas) invasiones al Río de la Plata de 1806-1807. Dichos ataques a Buenos Aires y Montevideo fueron realizados como primer paso de una estrategia continental que ya perfilaba el Plan Maitland, y que sería abortada por el paso de España de enemiga a aliada tras los sucesos de 1808 (imposición de un hermano de Napoléon como Rey de España).

FRANCISCO DE MIRANDA

Francisco de Miranda nació en 1750, hijo de un comerciante canario que había hecho fortuna en Venezuela. Estudió en la Universidad de Caracas y, tras alistarse en el ejército español en 1771, combatió en África del Norte, en las Antillas y en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos durante 1780 y 1781, cuando España, junto a Francia y los Países Bajos, intervino como aliada de los revolucionarios. Viviendo como comerciante en Cuba, donde fue procesado por contrabando y lectura de libros prohibidos en 1783, fue condenado al destierro en el norte de África. Empero, Miranda logró huir y juró luchar contra la dominación colonial española en América.
Recorrió Europa y Estados Unidos buscando apoyos. Su pertenencia a la masonería le facilitó el contacto con las personalidades más relevantes del mundo, a través de las logias europeas y americanas. Durante su estancia en Francia, se adhirió a la Revolución, que primero le nombró general y luego lo condenó a la guillotina; se salvó solamente por la caída de Robespierre.
En 1797, en París, presidió una reunión de partidarios de la independencia de las colonias españolas de América. En Londres, ese mismo año, fundó La Gran Reunión Americana, también conocida como Logia de los Caballeros Racionales. En dicha capital, sus hermanos masones le abrieron las puertas del gobierno británico. En su ardor por hallar su apoyo, no vaciló en tentar a varios funcionarios con la hegemonía comercial en los vastísimos territorios del Mississippi a la Patagonia. Miranda pretendía formar con ellos un único Estado hispanoamericano independiente, para el cual había proyectado una constitución, ideado un nombre (Colombia) e incluso diseñado una bandera, similar a las actuales enseñas de Venezuela, Colombia y Ecuador. La idea halló eco, aunque debió esperar a 1802 para comenzar a tener posibilidades de concreción: en ese año, España entró en guerra con Gran Bretaña.

LA MEDALLA BELGA Y EL ANCIANO GENERAL

El 19 de enero de 1825 apareció una nota en el periódico "La Belge Ami du Roi et de la Patrie" ("La Bélgica Amiga del Rey y de la Patria") que informaba que Jean Henri Simon, grabador de Su Majestad, había sido comisionado por el gobierno para confeccionar diez medallas con efigies de hombres célebres, entre los que se contaba un remoto militar sudamericano, un tal José Francisco de San Martín. La medalla es el único retrato autentificado de San Martín de perfil, y lleva el enigmático texto "La III perfecta amistad const., Bruselas, 7 de julio, al General San Martín, 1825". Simon era un destacado masón. Muchos historiadores se han planteado si, en realidad, esta condecoración no era un reconocimiento de la masonería.
San Martín, con alguna breve interrupción, vivió exiliado en Bruselas entre 1824 y 1830, mientras Bélgica aún era parte del Reino de los Países Bajos. Desde allí remitió una carta a su compañero y amigo inglés, el general William (Guillermo) Miller acerca de su pertenencia a una sociedad secreta porteña de origen europeo, la Logia Lautaro: "No creo conveniente hable usted lo más mínimo de la logia de Buenos Aires: éstos son asuntos privados y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América, no podrían manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos".
Unas décadas después, alguien sí hablaría. El ya muy anciano general José Matías Zapiola (murió centenario en 1885) compañero de San Martín en la Logia y en su campaña libertadora, reveló a Bartolomé Mitre la existencia de la organización, sus duras luchas internas y la ruptura definitiva entre sus dos líderes, San Martín y Carlos María de Alvear, que terminaría con la victoria de este último y el obligado ostracismo del primero.
Pero para entender qué era la Logia Lautaro tenemos que remontarnos a fines del siglo XVIII y a las relaciones de un revolucionario venezolano con una potencia extranjera.

San Martín, logias e independencia americana

He aquí un por demás sucinto informe de la participación del Libertador en la Logia Lautaro, así como de la relación de esta sociedad secreta con la independencia de las naciones hispanoamericanas y la vida política de lo que hoy es Argentina en la década de 1810-1820.  Durante demasiado tiempo, la condición masónica de San Martín fue silenciada, debido a la excomunión que pesa sobre cualquier persona que participe de dichos ritos. Varios historiadores han ido descorriendo este velo y hoy, si bien no persiste el tabú, reina su hija contrahecha, la ignorancia. He aquí un por demás sucinto informe de la participación del Libertador en la Logia Lautaro, así como de la relación de esta sociedad secreta con la independencia de las naciones hispanoamericanas y la vida política de lo que hoy es Argentina en la década de 1810-1820